Subastas Judiciales: El tocomocho de la Administración

Lo primero, decir que quebrar una subasta es un delito penado con el artículo 262 del código penal, y que, además, es actualmente la mayor amenaza a la limpieza de las subastas online, motivo por el que afronto la redacción de este artículo como uno de los retos más importantes de mi vida de subastero y bloguero. No es un simple artículo más de la serie de artículos que le voy a dedicar al Lado Oscuro de las subastas, sino que es el artículo de referencia en torno al que van a girar el resto de post de esta serie sobre la corrupción.


Este NO es un artículo publicado para que cuatro hijoputas aprendan la estrategia de quebrar una subasta online SINO que ha sido escrito como grito de protesta de los que por afición, o como profesión, nos dedicamos al negocio de las subastas y que estamos hasta el gorro de ver como algunos aprovechados utilizan las herramientas que les facilita la propia Administración, para hacer trampas y enfangar las subastas online.


Hace dos años, un postor a quien vamos a llamar Juanito investigó concienzudamente la subasta judicial de un piso de Madrid valorado en doscientos mil euros. La vivienda salía a subasta por un Tipo o Valor de Subasta de ciento veinte mil. La deuda del propietario del piso era de cuarenta mil euros. Como Juanito se quería ahorrar como mínimo un 30% del valor del inmueble, estableció que su puja máxima sería de ciento cuarenta mil euros. Es decir, que fuera cual fuera el resultado de la subasta, el compraría a buen precio y el deudor perdería su vivienda pero, al menos, se iría con unos cuantos miles de euros en el bolsillo. Lo suficiente para comenzar de nuevo en otro sitio. Resumen de los datos de la subasta:  Valor real del piso subastado: 200.000 euros Valor de Subasta: 90.000 euros 70% del Valor de Subasta: 63.000 euros 50% del valor de Subasta: 45.000 euros Deuda: 60.000 euros Las subastas online duran 20 días, pero no suele haber pujas hasta el último. Cuando Juanito entró a pujar, ya había una puja de 63.000 euros. Juanito ofreció un poquito más y la siguiente puja que hubo a toda leche fue de 195.000 euros. Entonces se cabreó, entró en el blog de subastas judiciales de Tristán el Subastero y dejó un comentario en el que manifestaba que las adjudicaciones se habían puesto por las nubes y que ya no era negocio participar en subastas. Luego se puso a ver el último capítulo de Juego de Tronos y se olvidó del asunto.

1. Protagonistas de este artículo sobre las quiebras en las subastas

Los protagonistas son los siguientes:

  • Los malos: los postores del Lado Oscuro que están llenando de mierda las subastas online.

  • La víctima principal: el deudor, a quien, por no querer o no poder pagar su deuda le fuerzan a vender su casa en una "venta judicial forzosa" (también llamada subasta), pero que pudiendo haber obtenido por su vivienda ciento cuarenta mil euros, al final solo ha obtenido sesenta y tres mil.

  • Víctima secundaria: Juanito, que pudiendo haber hecho un buen negocio adquiriendo por solo 140.000 euros una casa valorada en 200.000, ha hecho el trabajo de investigar esa subasta para nada y no ha obtenido el fruto de sus esfuerzos.

  • Víctimas colaterales: El resto de postores, que si no hubieran visto que la puja se había ido de madre, quizás habrían entrado a pujar hasta donde hubieran considerado, quizás incluso más que Juanito.

  • El tonto: El secretario judicial (ahora les llaman L.A.J.) que tiene la bocachancla más dilatada del mundo, capaz de tragar todas las mierdas que le meten los malos. No se como se las arreglan, pero esta gente (y también los jueces) siempre le dan la razón a los golfos.

  • Los tontos del culo: Todo el cuerpo legislativo español que lleva años legislando como subnormales y demostrando que tienen menos cerebro que un mosquito.

¿Qué es quebrar una subasta?


La quiebra de la subasta se produce cuando el adjudicatario no consigna el precio del remate en el plazo legal.


Si la quiebra no ha sido intencionada y el adjudicatario puede argumentar su buena fe, entonces la única consecuencia negativa será la pérdida del depósito que pagó para participar en la subasta. Pero si se puede demostrar mala fe y connivencia para alterar el precio de las cosas, en beneficio de otra persona, entonces estamos hablando del delito mencionado en el artículo 262 del Código Penal.


Terminología sobre las quiebras en las subastas


Edicto de subasta: Resolución que anuncia la celebración de una subasta judicial, especificando los bienes a subastar, su valoración, su paradero, fecha de comienzo de la subasta, las condiciones de la subasta, etc.

Ejecutante: El acreedor demandante en un procedimiento de ejecución, bien sea de una ejecución de títulos judiciales, ejecución de títulos no judiciales o ejecución hipotecaria.

Ejecutado: El demandado (o deudor) en un procedimiento de ejecución.

Letrado de la Administración de Justicia: Antes llamado secretario judicial, es el funcionario de la Administración de Justicia entre cuyas funciones se encuentran determinadas competencias en la dirección procesal del procedimiento. Presidía el acto de subasta judicial cuando éstas eran presenciales y actualmente es quien decide todo lo importante del proceso de subasta.

Postor: El que participa en una subasta.

Postura: Oferta realizada por un postor.

Puja: Oferta realizada por un licitador sobre la ofrecida por otro para adquirir el bien que se subasta.

Puja a llana: Consiste en la puja en vivo por parte de los licitadores, siendo siempre al alza, empezando por la cantidad que estimen ellos mismos.

Adjudicatario: la persona que ha ofrecido la máxima puja. Puede ser adjudicatario provisional si su puja es inferior al 70% del Valor de Subasta o definitivo si la puja es igual o superior al 70%. Es como se le denomina al comprador en una subasta judicial.

Reserva de postura: Dejar una postura en reserva significa que renuncias a que el Portal de Subastas del B.O.E. te devuelva el dinero del depósito para que, en el caso de que el adjudicatario que ofreció la máxima puja renuncie a rematar el resto del precio ofrecido y quiebre la subasta, la adjudicación recaiga sobre tu puja reservada.

Decreto de Aprobación del Remate: Resolución del L.A.J. en virtud de la cual se concede validez judicial a la puja realizada por el mejor postor de una subasta judicial. A partir de la aprobación del remate la adjudicación es firme y comienza el plazo para que el adjudicatario pague el precio del remate.

Decreto de adjudicación: Resolución dictada por el juzgado por el que se adjudica el bien subastado al adjudicatario y que hace las veces del título de propiedad, con el que se paga el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y que se inscribe en el Registro de la Propiedad.

Quiebra de la subasta: Sucede cuando transcurre el plazo legal sin que el rematante haya pagado el resto del precio ofrecido en la subasta. Trae consigo la pérdida del depósito consignado.

Remate: Mejor precio ofrecido en la subasta judicial.


Explicación de cómo le birlaron la subasta a Juanito, le robaron el valor de su vivienda al deudor y se forraron dos hijoputas del Lado Oscuro de las subastas online.


La explicación del relato súper real que he contado al principio de este artículo es muy sencilla y le salta a la vista a cualquiera que tenga un poco de experiencia en las subastas.

Uno de los cómplices del Lado Oscuro ha hecho una puja con reserva de postura con la idea de que cuando su compinche quiebre la subasta el secretario judicial haga recaer sobre él la adjudicación.


La puja que ha ofrecido cubre el 70% del Valor de Subasta, con lo que la adjudicación será firme en cuanto recaiga sobre él. También podría haber ofrecido una puja inferior que simplemente cubriera el importe de la deuda y que fuera igual o superior al 50% del Valor de Subasta, pero sabe que por debajo del 70% del valor de Subastas, la adjudicación no queda firme y no se ha querido arriesgar a que el demandado tenga posibilidad de presentar a un mejor postor que supere su puja. Ha ofrecido el 70% para asegurarse el tiro.

(quien no entienda el párrafo anterior, que estudie y se prepare, pero que no moleste con comentarios ignorantes)


¿Tan fácil es quebrar una subasta online?

Sí, quebrar una subasta online es muy sencillo. Pero es un delito. Simplemente hay que tener los huevos para cometerlo. La estrategia consiste en:

  • Primero hacen una puja que van a dejar en reserva. Algunos más avanzados dejan incluso varias  pujas en reserva con distintos cómplices. Y si luego cuentan con la complicidad de algún notario hijoputa... pues eso, mejor que mejor.

  • En cuanto alguien les sube esta primera puja, hacen una puja atroz que barre a todos los postores y que está destinada a ser quebrada.

  • Los postores que tuvieran la intención de pujar muy por encima de los 63.000 euros iniciales se quedan de piedra porque no entienden que nadie pueda ofrecer por un piso de subasta una cantidad equivalente casi al valor en la calle de la vivienda subastada. Entonces tiran la toalla y ya ni siquiera hacen el depósito para participar. Simplemente se van del Portal de Subastas del B.O.E despotricando acerca de que las subastas ya no son negocio.

  • El deudor, que obviamente no es un profesional y no tiene ni idea de lo que ha podido pasar, se queda alucinado cuando se entera de que el precio final al que se ha subastado la casa es de solo 63.000 euros. Ahora se queda sin casa y sin dinero sobrante. A la puta calle con los bolsillos vacíos por la avaricia de dos inversores del Lado oscuro, las tragaderas del secretario judicial (que va a seguir ganando el mismo sueldo lo haga bien o lo haga mal) y la incompetencia secular de la peor casta de políticos de Europa.

Además, esta estrategia tiene algunas variantes:

  • Hacer la súper puja inmediatamente después de la puja del otro licitador, así todos los que vayan entrando al B.O.E. para ver cómo queda la subasta ven que se ha ido de madre y ni siquiera consignan el depósito.

  • Otra variante es disimular todo lo posible para alejar la imagen de puja psicópata. Entonces lo que hacen es ir pujando muy poco a poco, como lo haría un postor lícito, y no dar el último empujón hasta el final. Esto tiene el inconveniente de que otros postores habrán entrado a la subasta y pujado en la misma. A más postores, más testigos y más posibilidades de que haya alguien lúcido entre estos.

  • Otra variante es alejar a todo posible interesado en la subasta, de manera que ni siquiera la investiguen aunque les haya llamado la atención al ver el anuncio. Así, lo que hacen es ofrecer la puja psicópata el primer día de los 20 días que duran ahora las subastas. De esta manera, todos los que entren a estudiar la subasta verán que ya se ha sobrepasado el valor razonable y, simplemente, no la estudian para ahorrarse el trabajo de investigación. Si no la estudian, enseguida se olvidan de ella y no se sienten agraviados por el resultado.

  • También se ha refinado mucho el importe de las pujas psicópatas. Ahora, para reducir las sospechas, ya no se ofrecen cantidades lunáticas que doblen el valor de la vivienda subastada. Ahora se ofrecen cantidades que sean imposibles de superar pero que tampoco llamen la atención de los otros postores. Se limitan a quedar un poco por debajo del valor de la vivienda. Así los otros postores se limitarán a opinar que ya no hay diferencia entre comprar en la calle y comprar en subasta, pero no se imaginarán ni por asomo lo que realmente ha sucedido ni lo que va a suceder.


¿Cómo se podía quebrar una subasta en la era de las subastas presenciales?


La estrategia a emplear para quebrar las subastas cuando eran presenciales era muy sencilla y burda. Al comenzar las pujas a viva voz el cómplice hacía una puja pequeña. Inmediatamente después, sin dejar que se colara ninguna otra puja en medio, el otro cómplice pegaba un subidón exagerado, ofreciendo una puja psicópata imposible de superar. Entonces, en cuanto el secretario judicial pronunciaba la palabra "adjudicado", el primero manifestaba en voz alta que quería dejar su puja reservada. Esto se llama RESERVA DE POSTURA y sirve para que si el adjudicatario quiebra la subasta, el remate pase a quien haya dejado su postura en reserva. El proceso es muy sencillo: el adjudicatario eleva su puja hasta doscientos mil euros y, cuando él no haya pagado el precio del remate, la adjudicación se transmite a su compinche, quien ha ofrecido, por ejemplo, solo cincuenta mil euros. De esta manera habrán conseguido adquirir la propiedad subastada por los 50.000 euros más el importe del depósito perdido por el primer adjudicatario.


¿Y por qué esta estrategia solía ser un estrepitoso fracaso?


La estrategia de quebrar las subastas que acabo de explicar no daba los resultados buscados porque en cuanto los subasteros profesionales oíamos que un listillo pedía que su postura quedara en reserva, saltábamos como un resorte para protestar, para explicarle al secretario judicial cuál era la maniobra de los dos cómplices y augurar que el adjudicatario iba a quebrar la subasta para que la adjudicación pasara a su cómplice. Y para pedirle que nos permitiera hacer posturas superiores a la que habían pedido que quedase en reserva y que también quedasen en reserva, como la del cómplice. Así las cosas, los pardillos que intentaban la jugarreta, acababan perdiendo el primer depósito y sin poder beneficiarse de la adjudicación. Motivo por el que la estrategia de quebrar las subastas estaba muy en desuso hasta que llegaron las nuevas subastas online a partir de octubre de 2015.


Así se quiebra una subasta online


Ahora es más sencillo que nunca quebrar una subasta online.


Lo primero es decir que en cuanto comenzaron las primeras subastas judiciales online me di cuenta de que está estrategia fraudulenta, que prácticamente era imposible de llevar a cabo en las subastas presenciales, iba a renacer en la era de las subastas online por la idiocia de nuestros legisladores y la incompetencia de quienes habían diseñado el Portal de Subastas del B.O.E.


Sin testigos se delinque mejor


Y el motivo por el que en las subastas online es mucho más sencillo que este fraude les salga bien a los inversores tramposos es el mismo por el que les salía mal cuando las subastas eran presenciales: la ausencia de testigos en las subastas online.


A Juan le birlaron la subasta delante de las narices. Jamás llegó a enterarse de que el adjudicatario que había ofrecido aquella barbaridad de puja finalmente quebró la subasta y el piso fue adjudicado a un precio muy inferior.


Y ojos que no ven, corazón que no siente.


En estos momentos, tras leer lo que llevo de artículo, cientos de postores a quienes les ha pasado lo mismo están cabreados rompiendo cosas en sus casas. Y no me extraña.


El riesgo de que el Letrado para la Administración de Justicia (o L.A.J.) decida convocar una nueva subasta


Otro riesgo que corren estos mangantes es que al secretario judicial le de un ataque de honestidad y decida pegar un puñetazo en la mesa. A ver, es obvio que hasta el más tonto de los L.A.J en activo sabe lo que ha pasado cuando ve estas cosas. Es imposible no verlo. Hasta Forrest Gump lo vería.


Y supongamos que el secretario judicial tiene tan pocas luces que, efectivamente, no ve que todo ha sido una maniobra marrullera para alterar el precio de las cosas. No importa que el L.A.J no vea delito en los hechos, lo que sí tiene que ver forzosamente es que al quebrarse una puja tan elevada, si decide aprobar el remate de una puja muy inferior, lo que está haciendo es causar una pérdida patrimonial enorme al deudor, que no ha tenido una subasta justa de su casa.


No importa que lo dicte la Ley de Enjuiciamiento Civil, ¿cómo se puede ser tan lerdo de aprobar el remate en 63.000 euros tras haberse quebrado una adjudicación que estaba en 190.000?


Los secretarios judiciales se pasan la Ley de Enjuiciamiento Civil por el arco de Triunfo siempre que con ello pueden favorecer al chorizo y al mangante, ¿y van a dejar de hacerlo cuando con ello pueden ayudar a un pobre deudor a quien van a dejar en la calle?

Desde estas líneas abogo porque tras la quiebra de una subasta judicial nunca se derive la ejecución hacia las pujas que haya en reserva, sino que siempre se señale la celebración de una nueva subasta.


Los malvados tienen su estrategia, pero el secretario judicial puede estropearles la jugada con un buen directo a la mandíbula.


Y para evitar la posible corrupción del secretario judicial o la de los funcionarios del juzgado, fueron aún más lejos, decidiendo que el juzgado solo recibiera el nombre del adjudicatario y el importe de su puja, sin darle detalles de los otros postores ni de las otras pujas habidas en la subasta ni, mucho menos, de los postores que habían dejado sus pujas en reserva ni del importe de éstas.


Es decir, que el juzgado desconoce la existencia de pujas con reserva hasta el momento en que comunique al Portal de Subastas del B.O.E. que el mejor postor ha quebrado la subasta. Es entonces cuando el Portal de Subastas le facilita la información sobre si hay o no hay otro postor que haya reservado su puja. Si este tampoco paga, entonces el juzgado tendrá que volver a comunicar con el Portal de Subastas del B.O.E. para que le informen si hay un segundo postor con reserva, y así sucesivamente.


Sin embargo, siguiendo razonamientos inextricables que me siento incapaz de comprender, consideraron que esta posible corrupción de los funcionarios judiciales no se produciría en las notarías. Ignoro el motivo de esta conclusión. Quizás pensaron que el notario y sus empleados son más honestos que el resto. El caso es que en las subastas notariales la notaría si recibe el listado de pujas en reserva.


O sea, que si el notario estuviera en el ajo de los postores corruptos, sería muy sencillo soslayar a las otras posturas en reserva por la vía de tener varios cómplices que dejaran su postura en reserva cada equis miles de euros. Es difícil de explicar pero no hay más que darle un par de vueltas y en seguida se adivina cómo lo hacen.


Pero tranquilos, que es casi imposible de imaginar que un notario puede corromperse...Y MENOS EN ESTE PAIS...


¿Quién es el más perjudicado cuando se quiebra una subasta fraudulentamente?


Supongamos la subasta de un piso valorado en cien mil euros cuyas pujas son como sigue: 23.000, 25.000, 29.500, 41.000, 46.000, 52.000, 54.000, 59.000, 61.000, 65.000, 69.590, 73.000 y, finalmente, 98.000 euros.


A ver, amigos, no es muy difícil de entender: ¿Que ocurre si el adjudicatario que ha ofrecido 98.000 euros quiebra la subasta y el único postor que ha dejado su postura en reserva es el cómplice que pujó 25.000 euros.


¿Os parece normal que exista la figura de la postura en reserva y que el tipejo se pueda adjudicar ese piso en 23.000 euros?


¿No sería más razonable que se cancele la subasta y vuelva a repetirse?

De repetirse volvería a haber postores dispuestos a pagar entre sesenta y setenta y cinco mil euros, lo que son cifras muy superiores a los veintitrés mil euros de la puja ofrecida con reserva.


¿Qué debe hacer el deudor que haya sido víctima de la quiebra de la subasta de su casa?


Mi consejo para los deudores a quienes se les haya subastado una propiedad y que tengan conocimiento de que el primer adjudicatario quebró la subasta, es que busquen inmediatamente a un abogado dispuesto a recurrir que la adjudicación se derive hacia la puja en reserva. Aun que teniendo uno de nuestros seguros Anti Estafas o Anti Embargos te ponemos a tu disposición los mejores abogados expertos en subastas judiciales y estafas online.

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